
Santo Domingo, 14 feb.- La Comisión de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FCES) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo condenó hoy el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
En un comunicado, la entidad calificó esta política como una medida coercitiva unilateral que incide directamente en las condiciones de vida de la población de la isla.
Señaló que diversos organismos internacionales y resoluciones reiteradas de la Asamblea General de las Naciones Unidas han advertido sobre el carácter extraterritorial del bloqueo y sus consecuencias en el acceso a medicamentos, alimentos, tecnologías y servicios esenciales.
La Comisión expuso que las restricciones afectan de manera particular a los sectores más vulnerables y limitan capacidades institucionales en áreas como la salud pública, la investigación científica y el bienestar social.
El decano de la FCES, Antonio Ciriaco, sostuvo que “desde la academia no podemos permanecer indiferentes ante medidas económicas que, en la práctica, recaen sobre la vida cotidiana de la población”.
Manifestó que la cooperación entre los pueblos y el respeto al derecho internacional deben prevalecer por encima de cualquier forma de presión que comprometa el bienestar humano.
En la misma línea, el director de Investigación de la facultad, Amaurys Pérez, afirmó que las políticas implementadas por el gobierno estadounidense “generan un extraordinario sufrimiento social, afectando el acceso a medicamentos, alimentos y electricidad”.
Desde una perspectiva académica y humanista, la Comisión subrayó que ninguna diferencia política o ideológica debe traducirse en “sanciones” que impacten la vida diaria de millones de personas.
El Gobierno cubano denunció en las últimas semanas las nuevas medidas de la administración del presidente Donald Trump dirigidas a restringir el acceso de Cuba a combustibles, mediante la amenaza de la implementación de aranceles adicionales a países que suministren petróleo a la isla.
Estas disposiciones se inscriben en la política de máxima presión aplicada por Washington, con el propósito de limitar el suministro energético y afectar sectores estratégicos de la economía cubana.
Organizaciones dominicanas han denunciado que las restricciones al abastecimiento de hidrocarburos repercuten en la generación eléctrica, el transporte y la actividad productiva, con consecuencias directas para la vida cotidiana de la población.
Sostienen que estas acciones agravan la situación interna y refuerzan el carácter extraterritorial de las medidas estadounidenses, al involucrar a terceros países y compañías internacionales. (Texto y Foto: PL)